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lunes, 8 de agosto de 2011

PLENO EMPLEO

El autor del siguiente fragmento se llamaba Norbert Wiener, nacido el 26 de diciembre de 1894 y muerto el 18 de marzo de 1964. Fue un matemático estadounidense.

"Es una degradación para los seres humanos encadenarlos a un remo y usarlos como una fuente de poder, pero es casi igual de degradante asignarlos a tareas meramente repetitivas en una fábrica, que demandan menos de una millonesima de su potencial celebral." DR. NORBERT WIENER.


En el siguiente video, podemos reflejar su punto de vista...



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miércoles, 1 de junio de 2011

UN VIDRIO


Hay distintos modos de transitar la ciudad. Desde el auto todo transcurre sin grandes contratiempos una vez que uno aprendió a resignarse al tráfico del centro porteño. Y es bien sabido que una resolución eficaz para la resignación es el aislamiento. Con las ventanas bien cerradas por el frío, la radio prendida y el automatismo de frenar y arrancar esquivando motos y colectivos, los edificios y los semáforos se suceden. Somos lo que parecemos, pequeños destinos volviendo a nuestros hogares, ensimismados, abismados en nosotros mismos. Los otros autos, la gente agolpada en los colectivos o aún más contracturada por debajo, en el subte, todos somos lo que parecemos. Una marea humana de aislamiento en la muchedumbre, un terror de mirarnos a los ojos, porque ¿qué hemos de hacer si nos encontramos?

En la esquina de Avenida Córdoba y Larrea, en ese lugar donde el transitar se hace espeso, justo en ese lugar, Luis limpia los vidrios de los autos atrapados por el semáforo. Más que preguntar, la realidad irrumpe. Y eso es Luis, aunque él lo desconozca, porque su condición de sujeto le es negada sistemáticamente. Es una realidad humana que irrumpe de tal modo que uno no pueda decir que no. Voy a explicarme mejor. La mayoría de los automovilistas dicen “no”, pero el aviso ya está dado. La mecánica de la ciudad es de autos por las calles y transeúntes por las veredas. Tránsito, trenes, transeúntes y Luis. ¿Qué es lo que él está haciendo allí?

Si le preguntáramos, él diría “me estoy ganando una moneda”. Si le damos una moneda, como si fuera una limosna, él nos dice “dejame que me la gane” y nos limpia el parabrisas aunque esté impecable. "Trabajo" es la palabra que me parece más adecuada, pero ¿quién se atrevería a decirlo? Porque si eso es trabajo ¿qué nos diferencia a los que vamos dentro del auto, los que trabajamos de verdad? En esos lugares preparados para trabajar, está claro cuál es el adentro y cuál el afuera. Y lo mismo pasa cuando vamos en nuestros autos.

Nosotros, los que no estamos obligados a establecer nuestro trabajo en un lugar donde se transita, los que podemos decir “yo trabajo” sin generar polémicas. Nosotros, los que tenemos curriculum vitae, tarjetas personales, escritorio, los que tenemos la billetera llena de credenciales con nuestro nombre. Los que pertenecemos al gimnasio, al banco, al videoclub, al supermercado, a la medicina privada. Nosotros, los que estamos habilitados, los que estamos de este lado del vidrio.

Y del otro lado, Luis, con su nombre de rey francés, con su pequeña violencia que trastoca el orden de autos y transeúntes. Obligado a abrir un espacio antes inexistente, no pensado para el trabajo, no pensado para las personas, sino para los automóviles y los autómatas que los conducen. Luis en ese no-lugar, irrumpiendo en ese brevísimo momento en que el semáforo nos detiene y no hay tiempo para la pregunta. Decimos que sí o que no, gesticulamos, bajamos la radio, bajamos la ventanilla, quizás le preguntamos a Luis su nombre. Quizás nos responda “Luis” y nos desee buen fin de semana.

Gracias Luis.

domingo, 1 de mayo de 2011

RESPONSABILIDADES


En nuestra sociedad el trabajo es casi siempre una relación social.
Uno trabaja con otros: en una empresa, en un colegio.
Para otros: uno es "empleado", "usado", que no casualmente es su sinónimo.
Otros trabajan para uno: uno es "empleador", "usador".
El producto del trabajo es para otros.
Lo que compramos está hecho por otros.

Es muy raro que el trabajo sea solamente lo que hago yo para mí. El otro está siempre presente en el trabajo y cuando el otro está entramos en el horizonte de la ética:

¿CÓMO ME COMPORTO? ¿QUÉ RESPONSABILIDADES TENGO?

Me gustaría hablar entonces sobre nuestro comportamiento y responsabilidades ante algunas situaciones.

Conocemos algunas de las condiciones en las que trabaja mucha gente:

- EN NEGRO
- EXCESIVAS HORAS
- CON SUELDOS MUY BAJOS
- SUFRIENDO MALOS TRATOS
- REALIZANDO TRABAJOS PELIGROSOS

Todas estas condiciones tienen como contracara que otra persona obtenga un beneficio: más dinero.

No es un problema "del gobierno" y "los empresarios", es decir, algo lejano a nosotros, que solo podemos mirar desde lejos y lamentarnos "¡qué barbaridad!".

Aunque nos pueda parecer lejano y fuera de nuestro ámbito, todos nosotros directa o indirectamente contribuimos a apoyar y mantener estas condiciones de trabajo de millones de personas. Veamos de qué maneras.


1) COMO EMPLEADORES: intentando obtener los máximos beneficios a cualquier costo, no sólo en una empresa, sino por ejemplo cuando contratamos a alguien para que limpie y cocine en nuestra casa.

¿Estamos dispuestos a pagar un salario más alto aunque eso signifique resignar el poder comprar el último modelo de celular? ¿Nos vamos a aprovechar de la situación de una persona que no tiene otro remedio que aceptar el trabajo de limpiar el baño de una casa ajena, para pagarle lo menos posible?

2) COMO CONSUMIDORES: Dedicamos gran cantidad de tiempo y de trabajo en averiguar qué ropa está de moda, cuál es el mejor destino para ir de vacaciones y con qué vino combina mejor tal comida.
¿Por qué no averiguar bajo qué condiciones se fabrica la ropa que compramos, cómo afecta el turismo a las economías originarias de los lugares donde vacacionamos, cómo viven los que cosechan las uvas con las que se hac el vino que tomamos?
De las cosas que compramos ¿Por qué no exigimos que estén fabricadas por trabajadores bien pagos, en condiciones adecuadas?
¿Por qué estamos dispuestos a pagar más por el mismo producto de una marca que por el producto de otra basándonos solamente en el prestigio del mismo y no en cómo una u otra empresa trata a sus trabajadores?

¿Por qué no compramos tapados de piel si involucra la muerte de un animal, pero sí compramos ropa donde está en juego la vida de las personas?
Algunas de las conocidas marcas de ropa que están denunciadas en la justicia por contratar talleres con trabajadores en situación de semi-esclavitud son:

Mimo, Gabucci, Kill, Tucci, Chocolate, Martina Di Trento, Yagmour, Ona Saez, Cueros Crayon-Cueros Chiarini, Claudia Larreta, Portsaid, Awada-Akiabara, Normandie-Nmd, Muaa, Puma, Topper, Adidas, Duffour.


3) COMO CIUDADANOS: cuando no ejercemos presión política ninguna para que no se repriman las protestas legítimas de los trabajadores. Cuando no nos interesa informarnos sobre lo que está pasando, ni elevar nuestra voz para que no suceda.

Un ejemplo de nuestra desinformación es la situación de los ajeros de Mendoza, que relató hace poco Osvaldo Bayer en los siguientes términos.

"Son los más ignorados de estas tierras, e informé cómo se rebelaron porque la gigantesca empresa rural Campo Grande, de Adrián Sánchez, no depositó los descuentos jubilatorios durante doce años. Esas mujeres y hombres de manos como raigambres y ajadas hasta el extremo decidieron la protesta, formaron una columna frente a la enorme propiedad rural. Allí fueron desalojados por orden de la fiscal de turno Liliana Giner, en algo habitual en la historia mundial de los desposeídos: no se detuvo a los patrones estafadores del bolsillo humilde sino que se apaleó a los eternamente estafados. Los palos uniformados de la Justicia argentina fueron dados con todo gusto. Hubo rostros ensangrentados de obreras embarazadas y cabezas y espaldas apaleadas como bolsas. Esto fue en noviembre pasado. Ahora se informó que acaba de morir uno de los que levantaron la voz de protesta. El delegado Juan Carlos Erazo, en el hospital donde estaba internado por los golpes recibidos hace más de cuatro meses, perdió la batalla para siempre. Juan Carlos Erazo. Por algo será. Por protestar; el arma eterna de los proletarios. Sí, era pobre, y eso hay que tenerlo en cuenta cuando se sale a la calle. Pobre que protesta, pobre que la paga caro. La empresa no reincorporó a los delegados despedidos. No cumple la orden de blanquear la empresa con toda la peonada en negro."

¿Qué responsabilidad nos cabe en esto? Como mínimo informarnos. Si estas cosas pasan y se permiten y siguen pasando, es porque nadie dice nada. A los trabajadores pobres se les pega porque a nadie le importa. Y eso es lo que duele.

martes, 1 de marzo de 2011

EL PLACER Y EL DEBER


Que debemos trabajar es algo que es prácticamente indiscutible en nuestro mundo contemporáneo, occidental y capitalista. El que pretende vivir una vida que no esté centrada en un trabajo, o que evite en la mayor medida de lo posible el hecho de "ir a trabajar", seguramente será juzgado como un "vago", un "bueno para nada" y su actitud será reprobada por su familia y su entorno.

Aunque la mayoría de las personas que trabajan lleguen a sus casas exhaustos, estresados, con pocas energías para compartir con sus familias y amigos. Aunque la mayoría de las personas tengan trabajos que no los satisfacen, jefes que los maltratan, salarios bajos. Aguantar estas condiciones parece estar mejor visto que intentar evitarlas.

Pero no todas las sociedades tienen cánones de producción y acumulación intensivos como la nuestra. En muchas de las sociedades que podemos llamar clásicas o tradicionales, el ideal de vida no estaba signado por el trabajo, más bien todo lo contrario. En la antigüedad griega el trabajo estaba destinado a los esclavos y en la sociedad feudal del medioevo tampoco era bien visto por los nobles. Sin embargo no es esto una apología de la sociedad esclavista o feudal.

Lo que me interesa que pensemos es que el trabajo se ha vuelto algo tan asociado al deber, que hay muy poco lugar para entenderlo como una fuente de placer. Es muy común que el trabajo sea lo que hacemos "para comer" y luego si podemos realicemos actividades por puro placer, completamente separadas del trabajo.

Hay una canción muy conocida de Los auténticos decadentes que expone el problema sin medias tintas. Me parece muy importante entender esta letra en contra del título mismo, porque no se habla allí en contra de cualquier tipo de trabajo, sino del cambio de un trabajo alienante por otro gratificante.

Tuve un problema de difícil solución, en una época difícil de mi vida.
Estaba entre la espada y la pared, y aguantando la opinión de mi familia.
Yo no quería una vida normal, no me gustaban los horarios de oficina.

Mi espíritu rebelde se reía del dinero, del lujo y el comfort.
Y tuve una revelación, ya sé que quiero en esta vida.
Voy a seguir mi vocación será la música mi techo y mi comida.
Porque yo no quiero trabajar, no quiero ir a estudiar, no me quiero casar.
Quiero tocar la guitarra todo el día, y que la gente se enamore de mi voz.
Porque yo no quiero trabajar, no quiero ir a estudiar, no me quiero casar.

Y en la cabeza tenia la voz de mi viejo, que me sonaba como un rulo de tambor.
Vos mejor que te afeites, mejor que madures, mejor que labures.
Ya me cansé de que me tomes la cerveza, te voy a dar con la guitarra en la cabeza.
Vos mejor que te afeites, mejor que madures, mejor que labures.
Ya me cansé de ser tu fuente de dinero, voy a ponerte esa guitarra de sombrero.